
Siguiendo con el relato:
Efraín, Lisandro y Nuria: Estos tres eran hermanos y su casa era el punto de encuentro para todos. Vivían en una de esas casas enormes que tienen mil habitaciones y un jardín de esos de ensueño, en el que te pierdes por horas y nadie te nota. O al menos así me lo parecía a mi.
La madre era muy joven, se llamaba Manuela y yo practicamente la adoraba. Era gentil, alegre, cocinaba delicioso y nos deleitaba a todos con tartas y muffins que salían a diario de su cocina.
Manuela era para mi una especie de abuela joven. Era divertida y me escuchaba como si fuéramos de la misma edad. Yo podía hablar por horas con ella y sentía que me entendía como nadie en el mundo; ahora me pregunto que cosas podría haber contado yo que eran de interés para una señora de veintitantos. Nada. Era solo que escuchar era algo que le salía natural. La quise muchísimo y creo que más que a mis amigos, fué a ella la que más extrañé cuando nos mudamos de ese barrio.
El padre (Rafael) era el tipo más feo, enojón y adusto que haya conocido en mi vida. Trabajaba manejando un taxi de noche y dormía todo el día. Los hijos lo temían a pesar de que hablaba poquísimo, temblaban apenas les daba una orden. Pero Manuela lo adoraba...y se notaba.
La casa no era de ellos; al parecer era de unos parientes de Manuela que la usaban si y no cada dos o tres años. Manuela y su familia dormían todos amontonados en una especie de cuarto de servicio que estaba atrás de la cocina y usaban solo parte de la casa, como la cocina misma, un enorme garage lleno de cosas inútiles y como no, el enorme jardín.

Los hijos:
Nuria era la más pequeña y la niña de los ojos del padre. Caprichosa, voluble y risueña como lo son las niñas consentidas. Los hermanos no la podían tocar o mortificar en lo más mínimo porque sabían que se las tendrían que ver con el padre.
Lisandro era el de en medio y físicamente era como Manuela, la piel blanca y el pelo negro, de nariz grande y carácter alegre. Seguía al hermano a todas partes y era el encargado de asegurarse que nadie molestara o importunara a Nuria.
Efraín. Ok. Aqui es donde viene el meollo del asunto. Alto, espigado, moreno y con los ojos más bonitos que haya visto en mi vida (no, no se me va a poner celoso el maridín, sabe que eran cosas de niños). ¿Han visto alguna vez esas fotografías de chicas árabes de pestañas espesas, cejas tupidas y ojos negros como el carbón que parece te miran escrutando hasta el fondo de ti misma? Así eran los de Efraín.
Yo lo amaba como solo aman los niños. Le compartía mi arroz con leche cuando mi mamá lo cocinaba y decía que si a todas sus propuestas de juegos infantiles. ¿Que jugamos a los bandidos en vez de a las muñecas? Dale, ¿Dónde está mi pistola?. ¿Que hacer una coreografía de Parchís es de niñitos y mejor empleamos ese tiempo en hacer pistas de carreras para cochecitos en la tierra? Ok, dejame voy por los carritos de mi hermano (lógico, a mi no me compraban carritos, tenía que sacarlos de alguna parte, no?).
¿Que nos encaramamos al árbol más alto del jardín a ver quien llega más arriba? De acuerdo, pero sin zapatos!. Ese juego me encantaba, hasta que me rompí el brazo izquierdo cuando me caí del árbol de guayabas por seguirlo como perrito faldero. Mi mamá después del susto se enojó tanto que me hizo decirle porque me subí y no me quedó otra que confesar mi pecado, haciendo solo que se molestara más y fuera a casa de Manuela a reclamarle que no pusiera atención a los niños. Como si ella fuera la culpable de mi enamoramiento o fuera nuestra niñera personal. Me prohibieron regresar a casa de Manuela por una semana y jamás he sufrido tanto como aquella ocasión en mi vida. No ver al amor de mi vida por una semana era más de lo que mi corazoncito podía soportar y me pasaba las tardes sentada junto a la ventana hasta donde me llegaban los gritos de alegría de mis amigos que se divertían como enanos en esa casa.
¿Y que hizo el objeto de mis desvelos en toda esa semana? Babear por Marisol. Ya. Nadie lo decía, ninguno comentaba, pero era tan obvio que él prefería a esa niña más que a ninguna otra. Y yo sufría.
Que yo haya sabido nunca hubo nada entre ellos, normal, éramos solo unos niños; además Marisol y su familia se mudaron al siguiente año a una ciudad vecina. De vez en cuando visitaban a la abuela que seguía viviendo en la misma casa y yo la veía que cada día se iba poniendo más bonita, que crecía y que comenzaba a despertar interés en el sexo opuesto. ¿Y yo? bueno, yo seguía siendo la misma niña de siempre, desgarbada, que jugaba solo con niños y que tenía un color de ojos que desentonaba con todo y un pelo horrible, rubio...¿A quién se le ocurre? todos mis amigos eran morenos y de ojos oscuros y yo era la única que parecía salida de otro planeta.
Los años pasaron y nos tuvimos que mudar de nuevo, esta vez a otro pueblo. Mis amigos se quedaron atrás y Manuela también.
Cuando cumplí catorce años tuvimos que ir a esa ciudad por no sé que motivo y yo pedí a mi mamá que me dejara ir a visitar a Manuela en lo que ella hacía sus compras y arreglaba sus cosas. Accedió y partí rumbo a mi antiguo barrio.
No lo encontré muy cambiado, a excepción de algunas modificaciones en algunas casas era practicamente el mismo. Niños jugando en las calles como se usaba, la gente que charlaba en los portales de sus casas. No me detuve a saludar a nadie, a pesar de que más de uno me reconoció y me saludó con la mano.
Conforme me acercaba a la casa de Manuela el corazón me latía con más fuerza. ¿Y si no se acordaba de mi? ¿Y si me preguntaba que que diablos hacía yo ahí?...y lo más importante: ¿Y si Efraín me veía como bicho raro y se soltaba a reír cuando me viera cuanto había cambiado?. ¡Ay!, el amor.
Me armé de valor y con el mismo gesto con el que incontables veces abrí el portón de esa casa en mi niñez, corrí el pestillo y entré...
Otra vez me colgué con esta entrada, pero esta vez si les voy a dejar la receta de las tartinas y de los panquecitos que horneé. En la próxima termino mi relato, lo prometo.

Para las tartinas:
175g de harina 00
40g de mantequilla derretida
1 huevo
2-3 cucharaditas de leche tibia (si necesario)
una pizca de sal
mantequilla derretida (para pintar las tartinas)
En un contenedor profundo cernir la harina y agregar el huevo, la mantequilla, el azúcar y la sal. Trabajar enérgicamente por unos 10 minutos agregando cucharaditas de agua tibia hasta obtener una masa elástica y suave. Cubrir con un recipiente y dejar reposar por 1h.
250g Fruta, la que deseén. (albaricoques, fresas, manzanas, peras)
4-5 hojas de menta (yerbabuena)
1/2 taza de azúcar
jugo de medio limón
Lavar y cortar la fruta. En un recipiente ponerla con el azúcar, la menta y el jugo de medio limón. Dejar reposar por 30min.
Extender la pasta y cortar círculos de 15-20cm, poner la fruta en el centro cuidando de no agregar el jugo. Cerrar las tartinas (como en la foto), pintar con un poco de mantequilla derretida y hornear por 15min, sacarlas del horno, agregar un poco del jugo que dejamos aparte y volver a pintar con un poco más de mantequilla. Hornear por 15-20 min. Enfríar en una rejilla y espolvorear con azúcar fino.
Para los panquecitos:
1 taza de harina 00
1 1/2 cditas de polvo para hornear
una punta de cdita de bicarbonato
1/2 taza de azúcar
50g de mantequilla derretida
1/2 taza de leche
1 yema
50g de pistaches sin cáscara y troceados
200gr de fruta en trocitos de tu preferencia
En un recipiente grande cernir la harina junto con el polvo de hornear y el bicarbonato, agregar el azúcar y mezclar bien.
En otro recipiente batir la mantequilla junto con la leche y la yema. Batir hasta incorporar bien los ingredientes. Agregar a cascada el mixto de harina e incorporar con una espátula de plástico. Agregar la fruta troceada y los pistaches, dejando un puñado de ellos aparte y suavemente incorporarlos a la pasta.
Preparar los moldecitos para panqués y rellenarlos con la pasta. Poner un trozo de fruta sobre cada uno, espolvorear un poco de pistaches sobre ellos y hornear por 30min. Enfríar sobre una rejilla antes de desmoldar, espolvorear con azúcar fina y servir.

Me encanta como relatas y mira que por defecto profesional leo mucho, y me traes recuerdos muy lindos. Ahora me ha venido que yo estuve enamoriscada de un vecino mucho mayor que yo de la edad de mis hermanas, Braulio, claro hasta que apareció Rolando mi primer amorcito, tan lindo. Tenemos cosas en común, el país dónde nacimos, también me di un azotón de un árbol cuando tenía como siete años.
ReplyDeleteYa espero la continuación impaciente.
Sobre las tartinas, que te puedo decir, son mi vicio, todo lo que lleve una pasta de fondo, me chifla, y los panquecitos los favoritos de mi padre, que le haré el fin de semana.
Bikiño desde acá y bonito fin de semana, el lunes más.
p.d. ¿De qué parte de México eres? yo vivi mucho tiempo fuera y voy y vengo por las querencias. Eso de los mangos me suena...pero más del lado donde veraneabamos Manzanillo, Colima...prueba a buscar mango de la India, yo me las arreglaba con ese cuando estuve en España. Yo también me enrollo...:p
Mayte, nací en un pueblito costero del estado de Colima, a 20min de Manzanillo precisamente.
ReplyDeleteYa me dirás que tal los panquecitos, prueba a ponerles más mantequilla si el colesterol no es un problema para ti ^^
Un abrazo
nooooo por favor por favor no me dejes asi todo el fin de semana
ReplyDeletequiero saber que paso! que te dijo efrain cuando te vio o si lo viste o no! ainsss que mala que eres.
ana
Super interesante este post y estoy con las ganas de saber mas. Las tartinas super deliciosas y faciles, que es lo que mas me gusta. Se me hara laaargo el fin de semana esperando la continuacion de este relato.
ReplyDeleteAbrazos y buen fin de semana....
Y yo que pensaba que hoy acababas el relato y me has dejado sin saber que pasó.Ya estoy impaciente porque llegue tu próxima entrada y termines de contar,intrigada me tienes.
ReplyDeleteLos panquecitos deliciosos!!
Besitos y buen fin de semana
Aaaayyyyyy!!! que nos dejas con las ganas....
ReplyDeleteMe están encantando estos post, espero q te entren prontito ganas de seguir.
Bss
Y seguiré leyendo.. pero he de decirte que me encantan los panquecitos!! qué ternura!
ReplyDeleteGracias por sus comentarios chicas y buen fin de semana a tod@as! <3
ReplyDeleteComo he podido pasar por alto tu estupendo blog?? tus relatos enganchan y tus fotos son preciosas, las recetas una pasada....volvere!! un beso
ReplyDeleteQue buena relatora eres....Me encanto.
ReplyDeleteun abrazo grande
Edith
La brujita
Ya me leí la segunda parte encantadora narración y de las recetas maravillosas, ya tomé nota
ReplyDeletemuchisimos besitos
Gracias por tu comentario. Las tartinas tienen una pinta inmejorable. Un saludo
ReplyDeleteGracias por visitar nuestro blog,por dejarnos un comentario y darnos la oportunidad de poder conocerte.
ReplyDeleteHe hechado un vistazo rápido a tu blog y me ha gustado mucho, creo que a partir de ahora me tendrás como fiel seguidora de tus relatos y tus recetas.
Me encanta que te hayas pasado un buen rato viendo las galletitas, je,je,je.
Bsos
hola estoy muy atento a ese final, algo me dice que Manuela sigue en la casa. Ojala hayas tenido un momento feliz en el regreso despues de años a ese mismo sitio. la receta me maravilló, cocinas muy bien y se nota que eres especialista en cosas dulces. He disfrutado de tu visita, gracias.
ReplyDeleteMuy bueno este relato,me encanta la lectura y esto esta muy bien,también te doy la enhorabuena por la tartina,esta estupenda,te copio la receta.
ReplyDeleteSaludos
Antuán
Hola, no conocía tu blog pero me parece muy interesante, en el que reflejas una gran sensibilidad. Las fotos son muy bonitas, enhorabuena por tu trabajo. ¡Ah!, y los panquecitos te han quedado buenísimos.
ReplyDeleteSaludos
Llegue a tu blog por un comentario tuyo en otro blog y debo decir que me has encantado! es precioso tu blog, tus fotos y claro, tus recetas tambien. Nos veremos por aqui muy seguido
ReplyDeleteHola Blo!! lo primero que quiero hacer es agradecer tu visita por mi blog, me encanta conocer gente! y lo segundo que haces unas fotos preciosas, en eso yo tengo mucho que aprender jejej
ReplyDeleteY has preparado un postre sin duda exquisito. Volveré por aquí, pero como no tienes lo de los seguidores, espero no olvidarme!!
Un besooo
Blo...
ReplyDeletePuedo pasar horas leyendo lo que escribes...
Maravillosas recetas.
Feliz Fin de Semana
Besitos
Norellys
Blo....que hermoso relato...estare leyendote...me encanto!!!.....tus fotos preciosas......pasa a ver mi blog que te deje un regalo!...Abrazos, Marcela
ReplyDeletehola! he llegado por 1° vez de visita a tu blog y me ha gustado mucho.
ReplyDeleteUn abrazo desde Chile
Edith
La brujita
He llegado hasta aqui no recuerdo como y me alegro mucho, echaba de menos un blog de cocina con mas delicias que no fueran solo las recetas,
ReplyDeletecon tu permiso seguiré muy atentamente el desarrollo del relato, las recetas y todo lo demas,
un fuerte saludo
Blo,ayer te dejé un regalito en mi blog,pásate por él.
ReplyDeleteBesitos
qué blog tan completo! de verdad, me encanta... y las foto, preciosas!
ReplyDeletebesos
Muchísimas gracias a tod@s por sus lindas palabras! Espero que hayan pasado un estupendo fin de semana.
ReplyDelete¡Qué maravilla cómo escribes... GRACIAS.
ReplyDeleteY por supuesto, por las recetitas. Me vienen muy bien, porque no me lanzo con los dulces.
Besos.
Mil gracias Itzi, no sabes que feliz me hacen tus palabras. Un beso :)
ReplyDeleteHoy en la tarde voy a preparalos y no, por fortuna nada de colesterol ;)
ReplyDeleteYa decía yo, lo de los mangos en la carretera solo es posible en Colima :D
un verano si y uno no los pasabamos entre Colima en la ciudad y las playas de manzanillo cuando eramos pequeños mis abuelos maternos tenían casas ahí...que recuerdos y que lindo lugar para nacer, de los pueblitos conozco solo Camotlan y Santiago.
Bico desde acá.
Muy bonito el relato y las tartinas se ven deliciosas.
ReplyDeleteBesos
Pues no se muy bien como va la cosa pero es una historia preciosa, y los datos que me faltan pues me los he imaginado yo a mi manera y como soy tan romanticona.... pues ha quedado aun una histórica más romántica!
ReplyDeleteUn besito