Somewhere, over the Rainbow.

Ayer por la noche mientras veíamos el penúltimo capítulo de la octava estación de ER y sonaba la canción "Somewhere over the Rainbow" en la versión de Israel K. Me dí cuenta de que algo no iba bien, es decir, en la atmósfera.
Verán, yo soy una llorona nata, tengo corazón de pollo y lloro por las cosas más estúpidas que puedan imaginar. Lloro al escuchar una canción, el ver una escena alegre o triste, hasta con este comercial de Mulino Bianco. Ya.
Y claro, en ese capítulo, donde el protagonista muere, no es la excepción. Lloro siempre como una magdalena...

Solo que ayer no solo eran mis sollozos que se escuchaban. Eran también los de Max y me tomó solo un segundo para adivinar que la razón de su llanto no era la escena. Era el escuchar una canción que le recordaba a su padre.



Perdimos a mi suegro el verano pasado y aunque a veces pienso que la que sufre horrores por esa pérdida es mi suegra (55 años de casados), no deja de lado el hecho que también mi marido sufre. Por cuanto se hace el fuerte, por cuanto esfuerzo le lleva el seguir con su vida de siempre...resta la realidad de que ha perdido a su padre.
Verán. La mayor parte de los hombres llevan una relación amor-odio con los padres, sobre todo en la adolescencia. Con mi suegro fué diferente, mi marido y él trabajaron juntos por años en el negocio de familia.
Todos los días mi suegro se levantaba a las 5:00am, preparaba el café y despertaba a su hijo para desayunar e irse juntos a trabajar hasta las 11am, hora que llegaba mi suegra al negocio, tomaba a su marido del brazo e iban a tomarse un café al barcito de la esquina. Al mediodía se iban mi suegra y mi marido a casa, comían y Max se acostaba a tomar una siesta hasta a eso de las 3, se levantaba y se iba de nuevo al negocio donde le daba el cambio a mi suegro, que iba a casa, comía y veía la televisión o tomaba siesta hasta a eso de las 6, hora en que se levantaba y regresaba al negocio de nuevo a ayudar a Max. Cerraban alrededor de las 8pm, hacían el corte de caja y regresaban a casa para cenar juntos.
Asi por muchos años.

Cuando Max y yo nos casamos y nos fuimos a vivir por nuestra cuenta fuera de Roma. Max se levantaba a las 4:00am, manejaba hasta Roma, llegaba a casa de sus padres donde mi suegro ya lo esperaba de pié en el portal y se iban juntos a trabajar (el negocio está a unas seis cuadras).
Había mañanas en las que el despertador no sonaba o por alguna razón a Max se le hacía un poco tarde, entonces llegaba y al ver que mi suegro no estaba esperándolo, manejaba por las mismas calles de siempre, solo para verlo a lo lejos caminando rumbo al trabajo. Tomaban el desayuno en el mismo bar de toda la vida y entonces abrían el negocio.

Uno de esos días que se le había hecho tarde, Max regresó a casa y me dijo algo que no sé porque razón se me quedó grabado para siempre:
Hoy mirando a babbo caminar, con su abrigo largo y sus pasos cansados, me dió la impresión de ver un dinosaurio -dijo divertido, refiriéndose a un abrigo que mi suegra le había comprado el cual terminaba por la parte de atrás en un óvalo-
Entonces añadió con un dejo de tristeza: babbo es grande y sé que un día no muy lejano lo perderé.

Pensando ahora en esa frase, me doy cuenta de que todos tememos el perder a nuestros seres queridos y en una cierta manera sabemos que por ley de naturaleza, no tocará enterrar a nuestros padres, pero que cuando eso realmente sucede, nadie, por mucho que nos preparemos para ese hecho, podemos resignarnos tan facilmente.

Max tiene los más bellos recuerdos que un hijo pueda tener de un padre.De cuando lo cargaba sobre los hombros y lo llevaba al estadio a ver su equipo de futbol favorito, de las vacaciones en la nieve juntos, de los años que trabajaron mano a mano y sobre todo, de una educación con un único y principal ingrediente: El amor.

Han pasado pocos meses desde su partida y aún hay días en los que me parece que timbrará de un momento a otro, abriré la puerta y lo veré de pie con su sonrisa y un plato de spaghettis en la mano, que mi suegra ha apenas preparado y me manda para comer.
Cuando me acuerdo de él lo veo siempre llorando de emoción en mi boda, llamándome stellí (estrellita) y diciéndome que soy la mejor nuera que le podría haber tocado, que soy la cuarta hija y que son las personas más afortunadas del mundo porque yo llegué a sus vidas.

Yo también lo extraño tanto y sé que en algún lugar, sobre el arcoiris...estará él con su misma sonrisa de siempre, mirándonos.

Sé que me he puesto muy densa en las últimas semanas, creánme, no son las fechas. Las cosas se han dado de esta manera y no sé como manejar la situación, solo sé que escribir es la única cosa que me ha ayudado a sacar toda esta tristeza que se me juntó a lo largo del año pasado. De nuevo vine aqui con la idea de escribir una receta, una anécdota divertida, compartir algo lindo...pero de nuevo salió esto.
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3 comments:

  1. me hiciste llorar de nuevo. te quiero.

    està es para ti y para mi babbo: http://www.youtube.com/watch?v=j_eZLqM6mLg

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  2. Blo, que dificil es perder a un ser querido, nunca se supera, solo se aprende a vivir con ese frio en el alma,te entiendo muy bien y a tu Max tambien, hace 10 años perdi a Mi Padre y cada vez que llamo a casa pienso que voy a escuchar su voz. Un beso y un abrazo.

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  3. Ya casi son tres anios desde que mi papi se me fue y lo extrano como el primer dia.

    Micky

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